En el paraje denominado como Casas Pacheco, aqui en Jumilla, muy cerquita de la bodega y donde actualmente se extiende una plantación de almendros, se encuentra un yacimiento arqueológico. Consiste en un taller de silex de época prehistórica.
¡Vaya sorpresa! Este hallazgo está documentado del año 2002 y si os somos sinceros, no lo sabíamos!!
El terreno está formado por rellenos cuaternarios, rodeados de materiales del prebético interno de las Cordilleras Béticas. ¡Conviviendo con este maravilloso patrimonio arqueológico y casi sin enterarnos!!
Se trata de un material no muy abundante pero con cierta dispersión. Corresponde a piezas cortantes sin retocar, adscritas posiblemente al PALEOLITICO MEDIO. Se caracteriza por la aparición en superficie de silex de color blanco y gris, un material que utilizaban nuestros prehistóricos, para la elaboración de herramientas.
Podría tratarse de comunidades nómadas de cazadores y recolectores pertenecientes a grupos sociales de la Prehistoria reciente, (bueno… lo de reciente…).
El yacimiento queda situado a 3,6 Km. al suroeste de la pedanía de” LAS ENCEBRAS” y a 1 Km. “escaso” de Viña Elena, ocupando parte de una de nuestras parcelas de almendros y parte de un terreno vecino.
Al tratarse de un patrimonio cultural, la zona debe quedar inalterada y tal como dicta el Boletín Oficial del Estado, no se permite la búsqueda, recogida o traslado de materiales arqueológicos, sin autorización a las competencias en materia de Patrimonio Cultural. Así que por nuestra parte lo cuidaremos como merece, pues estamos muy satisfechos por contar con un hallazgo semejante tan cerquita de casa.
Próximamente venir a Viña Elena puede ser mucho más que una visita enoturística, porque hay mucho más que saber, ver, conocer y quizás que descubrir.
Una reciente investigación muestra la relación entre el aroma del vino y el romance.
El Dtor. Max Lake en su libro “aromas y sensualidad” afirma que los olores a tierra de algunos vinos tintos como el cuero o algunas especias, podrían asemejarse a las feromonas masculinas.
Uf!! Vaya tema, ahora que se acerca SAN VALENTIN…Vino y romance, Romance y Vino…
Es cierto que el vino es sugerente y pasional como lo puede ser una relación amorosa, pero ¿porqué nos gusta tenerlo presente en momentos claves? será que nos ayuda a expresar mejor nuestros sentimientos. Posiblemente si.
El aroma del vino, por si solo es romántico. Nos acerca a la memoria un montón de recuerdos y experiencias, si lo compartes también compartes esos recuerdos y encima, si con quién lo compartes, existe una atracción amorosa pues todo se multiplica por 1000.
El hecho de que en Viña Elena seamos mayoritariamente mujeres, una pregunta frecuente que nos hacen es, ¿tiene sexo el vino? ¿El vino hecho por mujeres es diferente al que puede hacer un hombre?
A lo que contestamos NO. La complejidad se puede encontrar de manos de la mujer elaboradora y la sutileza del elaborador. Lo que SI tiene sexo es la variedad de la uva con la que esté hecho ese vino… dos ejemplos:
Cabernet Sauvignon: notas torrefactas, toques especiados, vegetales (variedad masculina).
Syrah: predomina las notas florales (femenina).
Estas dos variedades pueden ser perfectas para acompañar una cena romántica como esta:
Aparte de mucho amor, que no falte;
Con el aperitivo un 100% Syrah Paco Pacheco ROSADO 2011, para continuar un CUCOS DE LA ALBERQUILLA 100% Cabernet Sauvignon o un Familia Pacheco CUVEÉ ELENA 2009 (Cabernet- Monastrell), vinos envolventes y muy muy pasionales y para terminar chocolate 80% Cacao para seguir saboreando los dos últimos, no lo olvidarás jamás.
Recuerda: no tiene porque ser San Valentín para esto, ¡cualquiera día del año vale!
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¿Te gustan los SEAT seiscientos, esos cochecillos curvados que perduran décadas y décadas?, pues el pasado domingo 22 de Enero, vinieron a Viña Elena un montón de ellos.
Tal y como lo teníamos previsto llegaron tempranito a la bodega y muy puntuales, fueron aparcando uno a uno en fila, dejándonos apreciar las maravillosas cualidades de cada coche. La gran mayoría eran SEAT 600, pero no faltaron otros clásicos como el Citroen 2 CV, el SIMCA 1000, Renault 4, WV Escarabajo y el pequeño Mini Cooper.
¡Un auténtico deleite para los sentidos de los amantes del motor y del restaurador de coches!
El motivo de su visita tal y como lo describen los miembros del CLUB DE AMIGOS DEL SEAT 600 de MURCIA y CLÁSICOS POPULARES DE MURCIA; un día de convivencia y de fiesta, uniendo la tradición de nuestra bodega con la de sus vehículos. ¡Una idea genial! También se unieron al grupo, coches procedentes de Albacete, Almería y La Vega Baja.
Coches de más de 40 años, impolutos, cuidados hasta el más mínimo detalle , puestos a punto por manos de grandes maestros, encontrados muchos de ellos en desguaces y transformados más tarde, en autenticas joyas de coleccionista.
Estos ingeniosos aventureros, recorren España entera con sus pequeñas reliquias y siempre vuelven con algún trofeo que si no cabe en el interior, va a la baca sin más remedio.
Les mostramos Viña Elena, la bodega del abuelo, la segunda construida en 1975 y las últimas instalaciones, donde les contamos todo lo relacionado con la elaboración de nuestros vinos.
Paseamos por los viñedos y por último, degustamos los vinos Paco Pacheco Cosecha y Familia Pacheco Roble 2010. Acompañados por nuestros habituales aperitivos, unas ricas empanadas de patata al más puro estilo jumillano, quesos, embutidos de la zona y nuestra almendra marcona EMI.
Una mañana encantadora con un CLUB DE AMIGOS, encantadores.
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¿Que te parecería tener en casa un FAMILIA PACO PACHECO CUVEÉ ELENA pero de gran tamaño?
Si te gusta la idea desde Viña Elena te proponemos que participes en nuestro concurso de facebook.
Las bases son muy sencillas y la pregunta que te hacemos también.
Entrando en sorteo, tienes la oportunidad de que te enviemos a casa un MAGNUM DE 1,5 L. de capacidad, de un crianza elegante y complejo como es Cuveé Elena, un vino con grandes cualidades aromáticas y de sabor, un vino donde los sabores torrefactos y tostados están muy presentes.
El embotellado especial de este Magnum Cuvee, destaca por su elegante diseño y su gran capacidad.
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Cuando llega Enero y comienza un nuevo año, nos llenamos de propósitos y objetivos: pues para este año me planteo esto, voy a hacer esto y no voy a hacer lo otro, me voy a dejar esto y voy a empezar la otro, y así así, hasta crearnos un sinfín de buenos hábitos para mejorar en todos los aspectos posibles.
Llega Febrero y las ganas continúan, aunque pierden un poquito de fuerza, porque el día a día lleva consigo bastantes esfuerzos para encima tener que hacer más.
En Marzo cuesta seguir adelante, porque ya llevamos 3 meses de cambios y lo que nos gusta, nos gusta y lo que no nos gusta, pues como que no nos gusta.
Pasan los meses y, adiós con todo lo propuesto, lo hemos intentado de verdad, un año más hemos puesto todo nuestro empeño, pero no ha funcionado. Todo el equipo recién estrenado del gimnasio en el armario, en la boda del sábado no pude evitar fumarme ese cigarrillo que tanto ansiaba, el curso de inglés otra vez abandonado, el coche sigue igual de sucio que antes y con la vecina de enfrente he vuelto a perder el saludo.
Vaya, estamos en las mismas que el año pasado.
Nuestro propósito para este año, es seguir haciendo lo que hacemos, con la misma ilusión que lo hacemos y nuestro objetivo que sigas estando ahí, junto a nosotros, que Viña Elena y la gama de vinos PACHECO formen parte de ti.
Nuevos vinos, nuevas creaciones y muchas, muchas SENSACIONES, es lo que tenemos preparado para ti. Actividades en torno al vino, excursiones, visitas a la bodega, degustaciones, catas y montón de ideas que a lo largo del año descubrirás.
Y esto, es algo que nos proponemos NO como un objetivo, sino como una realidad.
Este año tenemos mucho que darte y que contarte, ¡quédate y disfruta!
Feliz 2012
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A lo largo de este mes de Diciembre, escuchamos muchos mensajes deseando Paz y Felicidad, porque la Navidad nos enternece y consigue lo que ninguna otra época del año logra: reunir familia, amigos, muchos sentimientos y emociones.
Nuestro mensaje para esta Navidad se resume en una sola palabra: GRACIAS.
Gracias a los que estáis ahí haciéndonos el trabajo más fácil.
A esas personas que año tras año nos demuestran su fidelidad y vuelven.
A esos profesionales que tenemos detrás con buenas ideas.
A quienes han tenido que repararnos algo y se han ido muy tarde por la noche.
A quien venia a comprar vino con su padre de pequeño, ha pasado por la puerta y ha querido entrar para recordar.
A todos los que dejáis vuestra firma cuando nos visitáis.
A los que estáis detrás en la red pinchando un ME GUSTA y nos seguís.
Al conjunto de asociaciones y bodegas jumillanas por ensalzar, trabajar y luchar por el vino.
A quien le gusta reír y comparten con nosotros un sueño.
A los que esta Navidad buscan su verdadero sentido sin querer nada a cambio.
Al que viene y no habla nuestro idioma y agradece nuestra hospitalidad.
Al que trabaja nuestros campos y se siente un privilegiado.
A quien viene a la bodega abre una puerta sin nada detrás y ve futuro.
Con nuestros mejores deseos,
“QUEDATÉ CON LO MÁS SENCILLO AL FINAL SERÁ LO QUE MAYOR VALOR TENDRÁ”. Feliz Navidad.
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Hay algo que es importante contaros sobre nosotros. Y aproximándose unas fechas tan emotivas como la Navidad, donde la familia y la unión es lo más importante, nos apetece compartir con vosotros nuestra historia.
Somos la tercera generación, al frente de este negocio familiar de la venta de vinos y ha pasado mucho tiempo desde que nuestro abuelo lo emprendió. Ha sido tan intensa la época en que la vivimos, primero junto él y luego a nuestro padre, que es imposible olvidar de donde venimos y no acordarnos día a día de que, lo que hoy somos se lo debemos a ellos.
Nos gusta lo que hacemos y el paso del tiempo nos facilita el trabajo con los nuevos avances tecnológicos, pero a veces, sentimos nostalgia de la ardua labor de hacer vino y nos gusta trasladarnos de Viña Elena a Bodegas Pacheco: NUESTROS ORÍGENES.
Allí, Antonio y Miguel que empezaron con el abuelo (siendo unos crios por supuesto) llenan garrafas de vino tinto de 1 año, de 2 años de 4 años; del vino dulce monastrell, al más puro estilo tradicional, de mistela, de vermut casero… y de auténticas delicias que la uva es capaz de proporcionarnos. Si un día te acercas por allí, lo primero que te ofrecerán será el porrón de vino dulce, para que vayas desayunado, merendado o no, lo levantes a la española, y te eches “un tiento” en toda regla. Si hace frío, te calientas y si hace calor, pues te calientas también.
Antonio, no te dejará irte, sin darte a probar algo de lo que tiene guardado en los viejos toneles que nunca llegan a su fin.
- Ahora de este..!!, ah espera, un poco de este!! Ah, pero no te vayas sin probar este!! Y así, hasta que el que prueba dice… ¡hay madre! si hemos parado aquí solo para preguntar si vamos bien para Albacete!
Todo esto, es un orgullo conservarlo, porque es realmente la esencia de Viña Elena. Bueno, pues lo dicho, llega la Navidad con sabor a mazapán y una mistela de Pacheco para acompañar.
Con un rollo de vino o de aguardiente,
un mantecao de aceite
o una cristóbala del horno de enfrente,,
Canta un villancico y tomate un vinico del tonel de Pacheco
y a nuestra salud, disfrútalo con tu gente!!
FELIZ NAVIDAD
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Cuenta la mitología griega, como una pareja de enamorados ZEUS, dios de la luz y SÉMELE, mortal e hija del rey de Tebas, engendraron un hijo. Esto no le sentó muy bien a HERA, la poderosa y no menos bella esposa de Zeus, y en venganza le quitó la vida a Sémele.
Zeus salvó a su hijo del vientre de su madre inerte y haciéndose un corte en el muslo, lo gestó en el, durante nueve meses. Una vez transcurrido este tiempo, el bebé, a quien se le asignó el nombre de Dionisio, quedó bajo el cuidado de unas ninfas, para ser criado y educado por ellas.
Dionisio un joven astuto y hábil, estando divirtiéndose en el jardín de las ninfas, arrancó una de las uvas de una viña de alrededor, lo exprimió para conseguir su jugo y por descuido lo dejó olvidado durante varios días. Al regresar observó, como el mosto de la uva, junto al hollejo y su pulpa, se había transformado en un líquido denso y apetitoso. Coló el líquido tinto y al probar el precioso jugo, quedó entusiasmado por su sabor.
Organizó una gran fiesta para festejar el nacimiento del nuevo néctar, que además, producía éxtasis a quién lo bebía.
Así nació el vino, y fue entonces cuando Dionisio dios del vino, viajó por todo el mundo para enseñar a cultivar la vid y a su vez, llevar belleza y bienestar al mundo.
Un relato que habla de amor, supervivencia y placer. El vino es así, conjuga en sí mismo las propias fases por las que pasa, desde que es un fruto, hasta que es vino. El amor con el que se cuida la vid, la supervivencia del fruto desde el primer momento de su transformación y el gran placer de saborearlo. Los mitos siempre son mitos, pero transcriben verdades. El vino esconde estas verdades, que nos sorprenden en nuestro dia a día y nos producen un profundo bienestar.
Dejando a un lado bonitas botellas y coloridas etiquetas; en su interior… existe un maravilloso mundo por descubrir.
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No hace mucho, un amigo me contó su experiencia en una cata de vinos, aquí en Murcia, a la que asistió por recomendación de otro amigo. Era un curso de iniciación, con lo cual todo era nuevo para él.
Al llegar al aula, tomo asiento en uno de los puestos, debidamente preparado con escupidera, grifo, copas perfectamente alineadas y ficha de cata. Ocupando el lugar de su derecha se encontraba un señor robusto, con cara de estar bastante instruido en el mundo del vino y a su izquierda una chica joven de unos 30 años.
La persona encargada de impartir la parte práctica del curso, comenzó con estas palabras: “La cata es un ejercicio de memoria, no se nace, se hace”, él respiró profundamente, pues tenía claro que a eso no le ganaba nadie.
Los problemas empezaron más tarde.
En una cata de vinos se producen tres fases se oyó a continuación:
Visual: Observamos matices, color, posibles partículas en suspensión…
Olfativa: Existen dos vías, directa o nasal e indirecta o retronasal.
Y gustativa: Quizás la más complicada de las tres, pero la más precisa. Se toma una pequeña porción de vino, se borbotea para extraer al máximo todas las sensaciones aromáticas y se escupe.
El observaba como su compañero de la derecha no paraba de tomar notas:
Fase visual: capa alta, rojo rubí…
Fase olfativa: pimiento rojo.
Como pimiento rojo!! Pensó, pero como puede oler este hombre a pimiento en el vino. Por más que acercaba su nariz a la copa, para él era imposible percibir ese olor a pimiento y menos rojo, así que anotó a lo que en realidad le recordaba ese olor:
Fase olfativa: camisón de mi abuela.
La fase gustativa, también le pareció curiosa, pues su vecino de al lado, al borbotear el vino con el paladar, lanzaba unos sonidos espeluznantes.
Tuvo mucho interés por experimentar la percepción del vino por vía retronasal (modo de extraer al máximo el aroma al vino), así que como todo un profesional, inició el proceso y cuando quiso hacer el barboteo de aire con el vino en la boca, sin poder evitarlo este, salió a derechas e izquierdas, como si de una fuente se tratase y el precioso rojo rubí , con notas a pimiento rojo y camisón de la abuela, voló hasta descender como el rocío de la mañana entre el resto de asistentes.
Y en ese momento…fue cuando le vino el pimiento rojo.
“UN BUEN CATADOR NO NACE SINO SE HACE. Todo es práctica y buena memoria.”
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¿Cuantas veces nos hacemos la pregunta? ¿Que vino compro para la cena de esta noche, la comida familiar de mañana, o la reunión y el picoteo para los amigos?, una tarea complicada.
Sabemos que a cada sabor, le va un vino. Nos guiamos por lo que siempre hemos oído de que la carne con el tinto, el blanco con pescado y si hay dulce… pues con el postre.
Si, es cierto y casi nunca fallamos siguiendo este orden. Es importante saber que cuando comemos carne, el tinto acompaña muy bien, porque las mismas proteínas de la carne, neutralizan los taninos del vino. Y el pescado en la mayoría de las ocasiones, según con el tipo de salsa que esté cocinado, combina bien con el vino blanco.
La armonía entre la comida y el vino, es muy importante porque uno no debe restarle nunca importancia al otro, tienen que complementarse de la mejor forma posible.
Pero en esta ocasión vamos a buscar otra fórmula, para maridar nuestros vinos, quizás una más divertida. Entre la gama de vinos que tenemos en Viña Elena, he escogido algunos para acompañar ocasiones y momentos de nuestro día a día.
Así por ejemplo: ¿que tengo esta noche?, vienen a verme a casa, unos primos lejanos que hace tiempo que nos los veo con lo cual la jornada se presenta tranquila, y bastante correcta, pues ya lo tengo, un Familia Pacheco Roble, voy a quedar genial, nos va a suplir la falta de conversación, porque el vino hablará por si solo.
Y mañana, he quedado encargada de llevar el vino al almuerzo de trabajo que tenemos en la oficina, para terminar de comentar unos temas importantes. Pues sin duda me llevo el Pacheco tinto cosecha 2010, su toque de frescura al ser un vino del año, un vino monastrell que sin duda equilibrará el momento.
Y el viernes por la noche, salimos a cenar los de siempre, con nuestros temas de siempre y dispuestos a no mirar el reloj, pues sin pensarlo me pido un Cucos de la Alberquilla, vino cabernet sauvignon, divertido, alegre, explosivo y con gran personalidad.
Bueno ha llegado el domingo y la comida familiar, abuelos, padres, hermanos, sobrinos, ese día que te encantaría que durara una eternidad, porque siempre te deja un buen recuerdo y la larga sobremesa te permite entusiasmarte todavía más con el vino, Pacheco Selección 2008, no digo más.
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